Automatización con IA: por dónde empezamos en una empresa real
La pregunta que nos hacen no es "¿qué puede hacer la IA?", sino "¿qué puede hacer hoy en mi empresa sin liarla?". Esta es la respuesta que damos en la primera reunión.
El primer proceso que automatizamos siempre es aburrido
Facturas que se teclean a mano, correos que se clasifican uno a uno, albaranes que se pasan a Excel, presupuestos que se copian del correo al ERP. Trabajo repetitivo, con reglas claras y volumen alto.
Es donde el retorno es medible en semanas y donde un error no es grave porque hay revisión humana.
Qué pedimos antes de empezar
Necesitamos ver el proceso tal y como es hoy, no como está en el manual: quién lo hace, cuánto tarda, qué excepciones aparecen y dónde se equivoca la gente.
- Volumen mensual real del proceso
- Ejemplos de casos normales y casos raros
- Quién valida el resultado y con qué criterio
- Qué sistemas hay que tocar (ERP, correo, carpetas, CRM)
Cómo se controla el error
Ninguna automatización nuestra decide sola sobre dinero o sobre personas. El modelo propone, un humano aprueba, y el sistema registra ambas cosas.
Además fijamos un umbral de confianza: por debajo de él el caso se envía a revisión manual en lugar de resolverse. Y se mide el porcentaje de acierto mes a mes, igual que cualquier otro indicador.
Dónde acaba la IA y empieza la integración
Buena parte de lo que las empresas llaman "IA" es en realidad integración entre sistemas que no se hablan. Eso lo resolvemos con desarrollo a medida, que sale más barato y es mucho más fiable.
Usamos modelos cuando hace falta interpretar texto, imágenes o lenguaje libre. Para lo demás, código.
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